Un regalo para disfrutar
En este mes de regalos, amor y amistad, les quiero platicar sobre el regalotote que está trastornando mi vida por completo. Pues costó carisísimo pero no lo pude disfrutar porque estaba súper preocupada por el precio. ¿No es eso ridículo? Imagínate que tienes a tu disposición algo maravilloso y no gozas de ello por temor a que se dañe.
Si alguien te viera te diría “¿Qué onda, no has entendido que eso maravilloso ya es tuyo y no debes preocuparte por pagar más, y en todo caso, qué no tiene garantía?
Pues así me pasó: desde hace muchos años Dios me regaló su Gracia, o sea el poder vivir confiada plenamente en Él, creyendo que Su obra completa en la Cruz fue y es suficiente para que mediante Su poder obrando segundo a segundo en mí, yo tenga la capacidad de rechazar pensamientos de condenación y desesperanza y pueda CREER que ya estoy sanada, prosperada, perdonada, adiestrada, etc! (aún cuando quizá todavía no lo vea físicamente). No hay mejor regalo que éste y es para cualquiera que decida creer en Jesús para vida eterna. ¿Y qué de la garantía? ¡Él mismo, nuestro Dios todopoderoso es quien firma como garante de que sí se puede vivir así! ¡Recontrawow!
¿Por qué se nos hace tan fácil decir: hay que pagar un precio por seguir a Cristo? ¿Qué no Él ya pagó TODO por mí? Sí, por amor a Él y a ese regalo inmerecido es que DECIDIMOS comportarnos como hijos agradecidos y obedientes, pero esta motivación es totalmente distinta a creer que en mis propias fuerzas cumpliré un estándar imposible de alcanzar humanamente.
Es súper liberador saber que yo solito no podré jamás… Dios ya hizo todo, yo sólo le creo y lo más importante: disfruto.









Post your comment