Parejos disparejos
Lejos de apachurrarnos, nos conviene saber cuán distintos somos, ya sea en el matrimonio, en la iglesia, en el salón de clases o en familia. Yo por ejemplo, como siempre ando a 3mil por hora, me ha servido divinamente vivir con mi maravilloso esposo Ricardo, quien me complementa para no atiborrarme de responsabilidades y atropelle sin querer lo más valioso que Dios me ha dado: mi hogar.
¿Me gusta o lo entiendo siempre? ¡Claro que no! Un cambio de dirección o ritmo en nuestras preferencias muchas veces nos incomoda; pero si somos sensibles y enseñables, entenderemos que podemos ser “Parejos – disparejos”.
¿Cómo? Pues naturalmente somos disparejos o distintos en gustos, entendimiento, opiniones, etc., pero Dios y sólo Dios nos hace parejos mediante su gracia y amor y nos permite ver que las diferencias no son para destrucción, sino para enriquecernos mutuamente, como individuos, organizaciones o familias y así, funcionar mejor.
El más grande diseñador de todos los tiempos, autor de la originalidad, la diversidad y todas las multiformes, multifacéticas y multiloquequieras disparidades del ser humano, es capaz de de hacernos uno en Él, a través de Jesucristo. Esto significa que Dios respeta nuestra esencia individual inventada por Él mismo, pero nos ama tanto que desea pulir las áreas egocéntricas y distorsionadas que toooodos tenemos para ser capaces de vivir en armonía unos con otros, prácticamente siguiendo el carácter de Jesús expresado claramente en la Biblia.
Anímate a experimentar una relación viva y amigable con tu Creador. Ve mas allá de tus reglas y tu lógica humana… déjate transformar, para la felicidad de muchos, en un loco pero amoroso, parejo-disparejo!









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