La unión hace la fuerza
Cuando vemos este concepto en la práctica en una organización, uff! se nota a primera vista. La armonía entre los miembros de una familia, oficina o iglesia y hasta en el salón de clases impacta a su alrededor. Como que todo fluye, no es cierto?
A poco no es lo máximo cuando trabajas a toda velocidad y llegas a todas tus metas porque los que te rodean están en la misma onda que tú? Claro, nadie ha dicho que es fácil lograr la unidad, especialmente cuando se trata de proyectos muy nuevos o muy viejos. Como que a las personas les da temor experimentar cosas novedosas y mejor no lo hacen, o si ya hacen algo bien, piensan que no tiene sentido cambiar y adaptarse… mmhh… gran problema.
Sólo Dios por medio de Jesús en nuestro corazón nos puede infundir ese ánimo extra para hacer lo que nuestros dirigentes indican, aunque sea algo que nos saque del orden previo, y sólo Él también nos ayuda a soltar las viejas estructuras para alcanzar nuevos horizontes.
Eso sí, la preocupación podría venir a tocar a nuestra puerta quizá, peeeero si verdaderamente confiamos en que TODO redunda para bien de los que somos llamados Sus hijos; cuando la reguemos por falta de experiencia o visión, por ejemplo, Él lo compondrá. El padre celestial conoce la intención de toooodos los corazones y nos ama; sólo desea que abramos nuestros oídos a Su dirección e instrucción… vamos, marchemos juntos unidos en amor.









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