La Cura No Dura, ¿Por qué?
¿Has perdido a alguien quien amabas? El mes de junio perdí a una persona que vi nacer y presenciar sus últimos suspiros en mis brazos. Me dolió muchísimo, y la típica pregunta de “¿porqué?” vino a mi mente.
Este documento me ayudó a entender algo:
En la cumbre de una montana estaban tres pequeños árboles que pensaban que querían hacer cuando fueran grandes. El primer árbol quería ser convertido en un baúl para contener tesoros. El segundo árbol quería viajar siendo el barco más imponente del mundo, cargando reyes a través de aguas temibles. Y el tercer árbol deseó nunca ser cortado para ser el árbol más alto, de tal manera que cuando la gente lo mirase, miraran al cielo y pensaran en Dios.
Los años pasaron y los árboles crecieron. Un día, tres leñadores subieron a la montaña y los tres fueron cortados. Para la sorpresa de los árboles, el primero en vez de ser un baúl, lo convirtieron en una caja de alimentos para animales de granja, el segundo en vez de ser un barco, fue un simple bote de pesca, y el tercero fue cortado en tablas y abandonado en un almacén de madera.
Pero una noche, una mujer y un hombre tomaron el árbol convertido en caja de alimentos y pusieron a su hijo recién nacido dentro y el árbol se dio cuenta que contenía el tesoro más grande del mundo. Una tarde, un viajero cansado y sus amigos subieron al árbol hecho bote de pesca y mientras el viajero se quedo dormido, de repente una aterradora tormenta llegó al lago, el viajero se paró y alzando su mano dijo “calma” y la tormenta se detuvo. En ese momento el árbol se dio cuenta que llevaba navegando al Rey del Cielo y la Tierra. Un viernes por la mañana, el tercer árbol se extraño cuando sus tablas fueron tomadas del almacén y llevadas delante de una multitud enojada. Se dio cuenta que unos soldados clavaron las manos de un hombre un su madera, y tres días más tarde, cuando la tierra tembló con júbilo debajo de su madera, el árbol supo que no necesitaba ser el más alto para que la gente, al verlo, pensara en Dios.
La próxima vez que te preguntes el por qué de algo o dudes si Dios realmente te esta escuchando, sólo confía y recuerda que El está pensando en algo mejor para darte.









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