Fe y política
Muchas aguas ha corrido por los ríos de Latinoamérica desde los inicios de la Iglesia evangélica en la que sus miembros eran personas perseguidas y etiquetados como herejes por la religión oficial del Estado, y la gran mayoría de sus miembros eran personas de escasos recursos económicos. Completamente diferente a lo que ocurre el día de hoy cuando el ser un cristiano evangélico es un prestigio y la clase empresarial y política asiste y participa activamente en las actividades de la Iglesia.
Lo que esto nos muestra es que la Iglesia tiene otros desafíos muy diferentes a los de hace 40 años y en tal sentido tenemos el deber y la obligación de educar a la clase política que asiste a nuestras Iglesias para que interactúen como hijos del reino tanto en cargos públicos por nombramiento, como en aquellos adquiridos mediante elección popular.
Nos sorprendería si hiciéramos un censo en Latinoamérica de los cristianos que forman parte del engranaje público que va desde gobiernos municipales hasta las altas esferas de la administración pública, pero más nos sorprendería que la gran mayoría de ellos se encuentran en el anonimato sin lograr incursionar en las esferas gobernadas por Satanás con el mensaje transformador de Jesucristo, y como consecuencia no estamos viendo los cambios sociales que tendríamos que ver sí éstas fueran personas de influencia.
La Palabra de Dios ya esta revelada y no necesita ninguna clase de interpretación. Las declaraciones del Señor en el sentido que nosotros somos la luz del mundo y la sal de la tierra están suficientemente claras y la luz no se pone debajo de un objeto sino arriba para que alumbre. Esta es la metáfora que usa el Señor para dejarnos saber sobre el papel activo que debemos ejercer en la sociedad inconversa que controla Satanás. Uno de los espacios de mayor influencia del príncipe de las tinieblas es el de los gobiernos humanos, por tal razón no podemos pasar desapercibidos ni ejercer nuestras funciones en el anonimato, porque tal conducta sería contraria a la responsabilidad que tenemos como cristianos.
En la Iglesia nos hemos dedicado a cualquier tipo de actividades, sin embargo hemos sido negligentes en entrenar y educar a aquellos miembros del cuerpo de Cristo que sirven en funciones públicas, lo que equivaldría a reclutar soldados para la guerra a quienes enviamos sin armas y sin entrenamiento de ninguna clase. Así como sueno de absurdo lo segundo, es absurdo lo primero.
El adagio reza que nunca es tarde para rectificar y en tal sentido, la organización Universidad para Líderes ha creado el Diplomado en Fe y Política que pretende educar en 10 módulos a todos aquellos miembros del Reino de Dios que son servidores públicos para que además de conocer los elementos teóricos de la política, conozcan la ética cristiana que debe primar para honrar a Dios y sobre todas las cosas, como extender el reino de Dios en esas esferas gobernadas por el espíritu de este mundo.
A todos los cristianos que lean este artículo que son servidores públicos o pretenden serlo les invito a ver nuestra página web www.universidadparalideres.com y a escribirnos. Si vamos a tomar el mundo por asalto, tenemos que estar preparados, entrenados y sobre todas las cosas, tener el coraje de enfrentarnos a aquel que gobierna este mundo con un mensaje claro de la palabra de Dios y que éstos digan de nosotros: …y estos que trastornan al mundo entero también han venido aquí. Ser la luz del mundo y la sal de la tierra es una cualidad inherente al cristiano, no es opcional y por lo tanto necesitamos comenzar el proceso y este diplomado en Fe y Política es un buen comienzo.









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